miércoles, 15 de abril de 2015

Perdóname

Perdona...
Por interesarme por ti 
Por querer conocerte un poco más.
Por molestarme en sacar cualquier tema de conversación.
Perdona...
Si algún día te molesté.
Si fui demasiado pesada.
Si me preocupé demasiado por ti.
Perdona...
Por sentir algo por ti.
Por quererte.
Por importarme.
Perdona...
Si te eché de menos.
Si malgasté mis lágrimas por ti.
Perdóname, pero esto por mí se acabó.

domingo, 12 de abril de 2015

A todas esas personas superficiales

A todas esas personas superficiales os deseo que algún día encontréis a esa persona especial para vosotros, con la que os sintáis valorados, con quien podáis pasar horas hablando sin cansaros. Ojalá encontréis a esa persona que os cambie los esquemas, que os importe muchísimo y le queráis. Y sí, os deseo esto, ¿sabéis por qué? Porque ojalá, cuando llegue ese día, os enteréis que no quiere estar con vosotros porque "sois feos".
Entonces, os pondréis en el lugar de los demás y espero que aprendáis a valorar a los demás. Porque el estar con una persona no conlleva que te guste su físico únicamente. Estar con una persona, es quererla, amarla, a pesar de todo. 
Una persona no es "guapa" o "fea" por su físico, si no por su interior. Alguien puede tener un cuerpo diez, unos ojazos y ser preciosa, ¿pero de qué le vale si después es una pésima persona? ¿De qué le sirve si no valora a los demás? Quizás, esa persona bajita o con algún que otro kilo de más, sea aquella que os valore o se preocupe por vosotros, mientras que vosotros le dais la espalda por su físico.
Así que sí, queridas personas superficiales, os deseo que alguna vez lleguéis a poneros en el lugar de los demás.

sábado, 11 de abril de 2015

Ahora, se quiere.

Ella se miraba al espejo y pensaba «ojalá estuviese más delgada, tuviese otro pelo, otra nariz, otras piernas...»
Ella cada vez que salía a la calle miraba hacia el suelo.
Ella no era capaz de hablarle a alguien a la cara.
Ella se maquillaba para gustarse a sí misma.
Ella no salía apenas, se encerraba en su habitación junto con su libro para evadirse del mundo.
Pero dijo basta.
Ahora, se mira al espejo y no piensa en todo lo que quiere cambiar.
Ahora, sale a la calle con la cabeza en alto.
Ahora, puede hablarle a cualquiera a la cara.
Ahora, no le hace falta el maquillaje para gustarse.
Ahora, sale cada fin de semana.
Ahora, le da igual lo que piensen los demás de ella.
Ahora, se quiere.